OPINION

Cinco claves para la innovación disruptiva en ONGs

8 May , 2014  

Texto: Arturo Nicolás | Dibujo de portada: Hélène Pouille (@helenepouille)

El acceso es más importante que la posesión. Este mantra, que asomaba tímido a principios de siglo, cae hoy de cajón a través del fenómeno del consumo colaborativo, una revolución que sin duda ha venido para instalarse. Lo podemos comprobar en gigantes como Uber, Airbnb o en cualquier espacio coworking. El cambio de paradigma es sencillamente evidente.

Sin embargo, todo lo anterior es tan solo la punta del iceberg. Si la Web fue la gran ruptura de finales de siglo XX –siendo el Smartphone su continuación lógica-, la Impresión 3D y el Internet of things se erigen ahora como el siguiente escalón en un proceso transformador que modifica una y otra vez nuestra manera de entender el mundo.

LISA G

En la imagen vemos a Lisa Gansky (@instigating), autora de “The Mesh”, en su ponencia dentro del OuiShare Fest ’14, encuentro global de consumo colaborativo celebrado esta semana en París. Foto: Flora Clodic-Tanguy (‏@FloraClodic)

Por su parte, muchas ONGs parecen seguir ancladas en modelos de gestión tradicionales, ajenas a estos nuevos vientos. Y no les está saliendo precisamente gratis: informe tras informe los datos arrojan que el impacto de la crisis en las ONGs en España ha sido brutal. Somos de sobra conscientes de ello, sabemos que las estrategias de fundraising –captación de fondos- tradicionales están obsoletas, pero la cosa no termina ahí. Paralelamente a la coyuntura económica, varios movimientos sociales han dado una lección descomunal a aquellas entidades que no han sido capaces de prever el rugido de la sociedad civil. Ésta, a través de iniciativas como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o el mismísimo #15M, ha sabido organizarse y liderar procesos de desarrollo y empoderamiento comunitario, comandar la defensa de derechos y, en definitiva, dar respuesta a diversas necesidades patentes.

Ante esta tesitura, siguiendo un enfoque darwinista estaremos de acuerdo en que solo sobrevivirán aquellas organizaciones que muestren una alta capacidad de adaptación. Solo aquéllas que asuman liderazgo y acierten a la hora de identificar las demandas de la colectividad y el signo de los tiempos en que vivimos. Salir a la calle, respirar, escuchar, discernir y sobre todo equivocarse una y otra vez.

Por supuesto esto no es fácil. El día a día nos devora y, ante la desigualdad cada vez más asfixiante que reina en nuestro hábitat, nos debemos a las necesidades más urgentes. Entonces, ¿qué pueden hacer las ONGs?

 

La innovación disruptiva y el largo plazo

La urgencia de nuevos aires en las tácticas de fundraising de las ONGs es incuestionable. El nuevo marco, donde la financiación por parte de las administraciones públicas tiende claramente a desaparecer, implica un cambio de mentalidad radical. Ya no es cuestión de hacer o no un crowdfunding, la renovación debe ir más allá.

Frente a la clásica innovación evolutiva -la llevada a cabo cuando una organización mejora gradualmente los servicios y/o productos que ya oferta-, una estrategia basada en la innovación disruptiva -la que rompe esquemas  se presenta como una alternativa poderosa.

Es preciso anticipar cada viraje de rumbo y perder el miedo al cambio, por muy profundo que sea. Más que un modelo de gestión, la innovación disruptiva es pura actitud, un enfoque transversal que transmite un mensaje claro a todos los niveles de cada organización: sé crítico, sé atrevido, sé creativo.

No obstante, de nada sirve dejarse guiar por la innovación disruptiva puntualmente, sino que ésta debe estar presente a la hora de diseñar los planes estratégicos de la entidad. Si ésta no se instala en el largo plazo, irremediablemente caerá en la improvisación, con todo el peligro que ello supone.

Así las cosas, podemos establecer cinco claves para inocular estrategias basadas en la innovación disruptiva en ONGs:

  • Salir a la calle, respirar, escuchar, discernir. Ese necesario salir de la famosa zona de confort y desaprender al tiempo que prestas atención a lo que demanda tu público objetivo, tu target, el colectivo con el que trabajas.
  • Adoptar la filosofía trial & error. El escritor irlandés Samuel Beckett dijo en su día aquello de da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor. Es importante equivocarse para conocer de primera mano en qué terreno nos movemos y qué caminos son los adecuados para conseguir nuestros objetivos. Ya lo decía hace apenas unos días Xavier Ferrás: mejor learning by doing que paralysis by analysis. Sabemos que los presupuestos limitan el músculo de las organizaciones, pero no debe temblar el pulso: es fundamental dedicar esfuerzos a la progresiva incorporación de esta metodología al día a día de la entidad.
  • Planificar a largo plazo. Antes, lo usual en una organización era tratar de estimar su situación a cinco años vista, pero en un mundo cambiante como el nuestro es difícil concebir una estrategia a más de dos ó tres años. Ahora bien, esta mínima planificación es vital para la supervivencia de una ONG. El largo plazo otorga estabilidad y coherencia, reafirma la razón de ser de la entidad.
  • Asumir liderazgo. A la hora de emprender cambios drásticos, el empoderamiento y la proactividad de las personas responsables de los puestos estratégicos de cada organización son fundamentales. Frecuentemente nos invade la sensación de que el mundo en que vivimos está huérfano de liderazgo. Es hora, pues, de dar un paso adelante y aceptar los desafíos de nuestros tiempos.


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2 Responses

  1. Almudena dice:

    Totalmente de acuerdo, empecé a cuestionarme la forma de gestionar las ONG después de ver este video:

    https://www.youtube.com/watch?v=EknT_XHNU8g

    Creo que el emprendimiento social le está ganando batalla a las ONG tradicionales, normal, las ONG suelen ser muy reaccionarias y de conocimientos técnicos limitados. En ADRES voy a tratar que todo sea original y a ser posible sostenible. Gracias por el artículo!

  2. Arturo Nicolás dice:

    ¡Gracias por tus palabras Almudena!

    Parece que muchas ONGs se acomodado en la cultura de la subvención -en esencia, dicho sea de paso, un instrumento maravilloso-. Una vez cortado el grifo, a la mayoría les han pillado con el pie cambiado, sin capacidad de reacción.

    Me aventuro a decir que las ONGs están llamadas a surtirse de pequeños emprendedores sociales, lo que autores como John Moravec llaman Knowmads. Próximamente escribiré sobre este tema, mucha tela que cortar… 😉

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