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Federico Mayor Zaragoza: “El tiempo del silencio ha concluido”

2 Jul , 2014  

Texto: Arturo Nicolás y Xabier Rodríguez | Fotografías: Fundación Cultura de Paz

Son las 09:15 horas y el calendario de la pared dice que es San Juan. Se nota, porque ahí fuera las calles estan desiertas.

Todavía con el café humeante encendemos el ordenador, conectamos el Skype y ahí lo tenemos. Tener la oportunidad de charlar con el profesor Federico Mayor Zaragoza (Barcelona, 1934), -presidente de la Fundación Cultura de Paz, ex Ministro de Educación y Ciencia (1981-1982) y ex Director General de la UNESCO (1987-1999), entre otros muchos cargos-, es sencillamente maravilloso.

De estudiarlo en los libros de texto en el instituto -nacimos a finales de los 80-, a aprender de él a través de las nuevas tecnologías. Es algo mágico. Gran culpa de esta conversación la ha tenido Ana Barrero, responsable de comunicación y proyectos de la citada fundación, cuya profesionalidad ha sido mayúscula a la hora de gestionar el encuentro.

La entrevista gira sobre el momento actual que vivimos. Una encrucijada donde el poder ciudadano y la conciencia global juegan papeles esenciales en el futuro de nuestra sociedad. Charlamos con el profesor sobre la necesidad de redefinir la democracia, sobre el efecto devastador del neoliberalismo y sobre el papel fundamental de la mujer en nuestros tiempos, entre otros temas.

Pero sobre todo hablamos de la dignidad de todos los seres humanos. No, eso no se negocia.


Arturo Nicolás: Profesor, ¿qué barreras y qué oportunidades percibe usted tras las elecciones europeas del 25M y la sucesión monárquica?

Federico Mayor Zaragoza: Yo creo que lo primero que debemos tener en cuenta hoy es un contexto mundial que estoy seguro que podrá cambiarse rápidamente, precisamente gracias a esto que ahora estamos utilizando, gracias a las nuevas tecnologías para poder vernos. Antes, que unos señores desde Galicia pudiesen estar hablando con un señor desde Madrid, o desde Nueva York, o desde Buenos Aires, era imprevisible. Hoy es una realidad, por primera vez nos podemos expresar, el tiempo del silencio ha concluido.

Segundo: por primera vez tenemos conciencia global, es decir, ahora ustedes me preguntan por lo que ha pasado en Europa y lo que acaba de pasar en España, y uno se da cuenta de que todo esto está interconectado y que es proporcionalmente irrelevante. Lo que nos interesa hoy es tener en cuenta que por primera vez nosotros, ustedes desde Galicia y yo desde Madrid podemos percibir el mundo en su conjunto. Podemos darnos cuenta de que cuando hablamos de la sociedad del bienestar estamos hablando del 20% de la humanidad. El otro 80% está fuera y son seres humanos como nosotros, con la misma dignidad, pero este 80%, en un gradiente progresivo de precariedades, no está en esto que llamamos la sociedad del bienestar o del progreso.

Y tercero y muy importante: hasta hace muy poco todo era decidido por algunos hombres. Éstos han mandado desde el origen de los tiempos y la mujer no contaba absolutamente para nada. Esta es otra cosa que yo desde mi juventud encuentro que es crucial ahora y hace que el mundo sea fascinante porque ahora sí que puede cambiar. Se puede cambiar porque podemos expresarnos libremente, porque hoy ya sabemos lo que pasa en el mundo y tenemos ya poco a poco una participación de la mujer en la toma de decisiones.

Esto es absolutamente crucial, pero a finales de los años 80 ya hubo oportunidades, hubo una oportunidad en el año 1919 con Woodrow Wilson, pero el Partido Republicano de los Estados Unidos no le dejó ni siquiera formar parte de la Sociedad de Naciones que él había creado. Hubo oportunidades al final de la Segunda Guerra Mundial, el diseño de Franklin D. Roosevelt era genial, un diseño de “nosotros los pueblos…”, las Naciones Unidas, una institución para la sanidad, otra para el trabajo, otra para el desarrollo, otra para la educación, la ciencia y la cultura, ¿se dan cuenta? era un diseño precioso. Inmediatamente lo mismo: los mismos de siempre pusieron el veto, dijeron que no, pero después fueron mucho más lejos y al final de los 80, al término de la guerra fría yo mismo lo sentí, ¿sabe? Se notaba que era el momento del cambio. Se había hundido el inmenso imperio soviético, se había desmoronado sin una una gota de sangre, esto lo encuentro Arturo, Xabi, que es muy importante que lo pensemos: sin una gota de sangre. Se desmorona con el símbolo del muro de Berlín, pero hay otro gran personaje además de Mikhail Gorbachev que se llama Nelson Mandela. Él en unas semanas logra neutralizar aquella cosa terrible de la parte racial más absurda, la de comparar a los hombres con los perros, aquello de no blacks no dogs.

Nos encontramos con que ha terminado el racismo y se ha hundido el inmenso imperio del silencio y de la falta de libertad. Y nos encontramos con que gracias a un presidente excepcional, Joaquim Chissano -y San Egidio, que colaboró muy bien-, hay paz en Mozambique. Y termina la guerra de El Salvador, hoy el entonces presidente de los guerrilleros, Sánchez Cerén, acaba de ser nombrado presidente de El Salvador. Fíjense qué maravillas, ¿verdad? empieza el proceso de paz en Guatemala, todo clamaba paz. En aquel momento, una vez más, el Partido Republicano de los Estados Unidos, representado por el señor Reagan y auxiliado como siempre por el acólito británico, por la señora Thatcher.

Las raíces de los problemas de hoy están ahí. Es que aceptamos cambiar aquello por lo que habíamos luchado. Ahora los que mandan son los mercados y la privatización, se debilita el estado-nación, pero es que al mismo tiempo separan a las Naciones Unidas. Éstas, con todos sus inconvenientes, eran un sistema multilateral, democrático, y lo sustituyen por un sistema plutocrático, un sistema oligárquico, el G-6, el G-7, el G-8, el G-20. ¿Cómo pueden pretender que 6, 7, 8 países manden sobre 196? Y todo esto se ha aceptado. El neoliberalismo realmente ha llevado al mundo a esta situación actual.

Fíjese usted si lo ha aceptado, que en Europa, en la cuna misma de la democracia que es Grecia, los mercados han nombrado sin elecciones a un gobierno igual que lo han hecho en Italia, es decir, ahora estamos teniendo que rectificar muy rápidamente todo eso. No puede ser que hayamos tenido unas elecciones europeas en donde no se haya primero dicho: No puede ser que haya hoy representantes en el parlamento de países donde ha votado menos del 30% de la población. No puede ser, ¿dónde está la democracia? Lo primero que se tendría que decir es que a partir de ahora no habrá representantes en el parlamento si no hay como mínimo un 55% de participación ciudadana. Y si no, ustedes no están en Europa y no pueden ustedes disfrutar de las ventajas de este sistema. No podemos estar cargados de euroescépticos, de xenófobos, etcétera. Bueno, pues no se ha corregido. Y no se ha corregido el hecho catastrófico: hemos hecho una unión monetaria, dineraria, sin tener una unión ni económica ni política. No puede ser. Hay que buscar a los responsables ¿eh?

Y seguimos teniendo a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), como cuando existía el Pacto de Varsovia. En una palabra: yo creo sinceramente que ahora los ciudadanos tenemos que decir basta. Ya basta de déficits, de primas de riesgo y basta de todas estas cosas que se han inventado y basta de PIBs. Hace poco hablaban de que en el PIB hay que añadir la prostitución y la drogadicción… hombre, por favor. Al menos estas cosas no nos las digan a los ciudadanos, porque ahora resultará que España tiene un PIB mejorado debido a que tenemos un número alto de prostitución, ¡hombre, por favor! Hemos perdido el norte.

Hemos perdido los motivos por los cuales se creó la Unión Europea, sino miren lo que dijo Robert Schuman al crearla: “Hay que inventar Europa”. Hay que darle sobre todo este carácter de atalaya de los derechos humanos de todo el mundo. No hemos sabido hacerlo. Y en España desgraciadamente hemos aceptado ser uno de los países que está pagando la cuenta de unos países del norte, que cuando eran menos ricos que ahora -la época de Olof Palme, Gro Harlem Brundtland, Ruud Lubbers-, era una época en la que nosotros decíamos: “aquí tenemos el ejemplo”. Ahora, yo creo que a medida que se van haciendo más ricos y más poderosos son menos solidarios. Ahora resulta que allí tenemos brotes de xenofobia, los inmigrantes ahora son rechazados cuando ellos eran los mejores adalides del intercambio. En una palabra: yo creo que lo que tenemos que pensar es que hoy por primera vez el poder del ciudadano sí que puede expresarse para el cambio.

A.N.: Al hilo de lo que acaba de comentar, nosotros somos de la opinión de que estamos donde estamos debido a una grave crisis de valores. Ahora que usted hacía referencia a la inmigración nos viene a la mente una frase de Pepe Mujica, presidente de Uruguay, que decía que “debemos empezar a pensar como especie“. Necesitamos adoptar una conciencia global de ciudadano del mundo, pero ¿qué hacemos con el fenómeno de la inmigración? ¿qué soluciones podemos aportar a esta situación percibida por muchas personas como un problema?

F.M.Z.: Escuchar a Mujica, entre otros [risas]. Hay que reconocer que tiene cosas absolutamente excepcionales por eso, porque es una persona que tiene ya una posición de ver su propia trayectoria, ver la de América Latina, que es muy importante. Allí se están adoptando fórmulas originales y por eso a veces aquí inmediatamente les criticamos y decimos “Oh, los latinoamericanos…”. Mientras les sacamos todo el dinero que podemos en buenos negocios va muy bien, pero después los criticamos. Ellos han pasado el Plan Cóndor, ellos hace unos años han estado sometidos a un hermano mayor que les ha dicho “ustedes lo que tienen que hacer es…” y los que no lo hacían desaparecían. Ha sido una experiencia vital para ellos, inmensa.

Yo creo que Lula da Silva ha sido un gran líder y América le tiene que estar muy agradecida porque ha dado otra dimensión a las soluciones políticas. Pero también cuando hemos visto cómo actúan otros presidentes –por ejemplo Rafael Correa-, todo esto demuestra que hay un cambio en la percepción y por tanto en las soluciones que se aportan. Usted me decía “¿y los inmigrantes?” Está muy claro. Ellos son países que nos han recibido. Si la mayor parte tienen apellidos italianos y españoles, por favor. Que ahora nosotros vayamos a discutir en Europa, ésta que hace unos años, acuérdese usted, decía “tenemos que dar el 0,7%”

En el año 74, el diseño de Roosevelt al que antes aludía, decía: “hay una palabra clave para la recuperación del mundo y es compartir”, que es partir con los demás lo que tenemos. Y ellos así lo hicieron con el Plan Marshall, un plan excepcional. Y crearon un Programa de las  Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) extraordinariamente dotado, que lo que hacía era que no emigrase nadie a la fuerza. Es decir, todo aquel que tenga que abandonar su país, que lo haga porque quiere hacerlo, pero que no se vea forzado a marchar. Que no tengamos estos espectáculos horribles de que lo único que sabemos hacer es levantar la valla más alta o poner concertinas, que a pesar de su nombre son una barbaridad. Y que no tengamos que actuar como en Lampedusa, esto es una vergüenza para Europa: es una vergüenza que gastemos todos los días entre tres y cuatro mil millones de dólares en armamento y que no tengamos fondos para ayudar a estos países, países que estamos explotando.

FMZ

La palabra clave en los años 50 era cooperación. Cooperar significa trabajar juntos. Lo que les decíamos era: “vamos a trabajar juntos, ustedes aprenden también a utilizar sus recursos naturales y nosotros nos beneficiamos de ellos, es cierto, pero al mismo tiempo ustedes facilitan el que estos recursos naturales sean utilizados en favor también de su población”. Todo eso se ha cambiado. Nos hemos dedicado a explotarlos, a decir “no, ustedes tienen que vivir en las circunstancias en que viven”. ¿Qué sucede? ¿Ustedes creen que estos que están saltando la valla de Melilla dicen “hombre, vamos a dar un garbeo por Europa”? No, estos señores se mueren de hambre. Esto lo he dicho muchas veces, lo repito todos los días: ¿yo por qué me levanto tan temprano a pesar de que ahora ya tengo años? Pues porque pienso: es que no puede ser que hayamos aceptado como un efecto colateral que todos los días mueran entre 20 y 30 mil niños de hambre. 20 o 30 mil niños de hambre. Todos los días, muriendo. Y nosotros mirando hacia otro lado, pensando en la prima de riesgo, en si vamos a cumplir el déficit… por favor. Se ha terminado. Yo creo que estamos en un momento, a principios de siglo y de milenio, en que tenemos que decir basta, que ahora los seres humanos vamos a ejercer plenamente nuestras facultades creativas, de invención, de no depender más de un poder absoluto.

Claro que tenemos democracia, pero son democracias débiles, muy frágiles. Aquí mismo en España hoy tenemos una democracia en la que no cabe duda que la mayoría absoluta parlamentaria es legal, pero no es legítima. Incluso en cuestiones supra-partido político, como la educación, la sanidad, la justicia, la ciencia, en esto también nos imponen la ley del rodillo.

Yo lo que quiero hacer ver es que ahora por primera vez el poder ciudadano puede empezara decir “no, esto no lo vamos a aceptar”. No tenemos que aceptar más tener unas elecciones donde sabemos que hay que hacer una reforma electoral. Tenía que haberla habido para Europa. A mí me hubiese gustado ver a algunos candidatos a las elecciones europeas diciendo: “vamos a proponer lo primero la unión política, lo segundo seguridad autónoma en el caso de Europa, lo tercero queremos una federacion fiscal”. ¿Por qué tenemos que estar pagando siempre los mismos, los pobres, y sin embargo hay una desigualdad creciente? Los datos de Oxfam, estos datos que nos dicen que 85 personas tienen mayor riqueza que la mitad de la humanidad, que son 3300 millones, son inaceptables. Por eso yo creo que ahora estamos en un momento bueno, pero tenemos que empezar a decir todos la verdad: “no, esto no lo vamos a aceptar, esto es legal pero no es democrático”. Tenemos que tener mecanismos correctores de la democracia. Ésta, por eso usted ya sabe que me he dedicado a redactar en los últimos años la Declaración Universal de la Democracia, porque es el único contexto en donde se va a poner plenamente el ejercio de los Derechos Humanos. Hay un artículo en esta declaración, en este proyecto, que es el 11, donde dice: “todas las dimensiones de la democracia económica quedan subordinadas a la justicia social”. Mire usted, esto es que cambia todo el panorama: ¿lo primero que interesa qué es? ¿el dinero o cada ser humano? Si intersa cada ser humano no podemos poner al dinero en primer lugar. Y aquí hubiésemos tenido que hacer primero una unión política y social donde se hubiesen tenido en cuenta todos estos aspectos y después hablar del dinero. Pero no, aquí hemos empezado a hablar del Euro y después lo demás lo hemos olvidado.

Xabier Rodríguez: Hemos leído en su blog un artículo relacionado con el mercado del fútbol. ¿Cómo es posible que en una sociedad avanzada como la occidental se pague más salario a un futbolista que a ingenieras/os, investigadoras/es, médicas/os, filósofas/os, etc.? ¿en qué momento hemos perdido el norte?

F.M.Z.: Todo se ha ido capitalizando, privatizando. Yo no tengo nada en contra de que haya unas partes de las actividades que sean de iniciativa estrictamente privada, no hay inconveniente en aceptar eso. Ahora, lo que sí que no puede ser es que haya transferencia no sólo de medios financieros, sino transferencia de responsabilidades políticas, eso no.

Fíjese que yo repito y repito esto de cómo empieza la carta de las Naciones Unidas: “Nosotros los pueblos…”, pues resulta que nos han ido sustituyendo no sólo por los Estados, sino por los consorcios, los grandes consorcios privados, esto no puede ser. No sólo han delocalizado la producción –España ha perdido buena parte de sus tejido industrial, ¿por qué? porque lo hemos deslocalizado a países donde la mano de obra es baratísima, mire lo que pasa en Bangladesh y en estos sitios-, sino que además hay una concentración progresiva. Usted mire lo que está pasando con las líneas aéreas o con la mayor parte de los grandes productores de alimentos. Todo eso va en contra precisamente de este poder que emana del pueblo, donde son los ciudadanos los que tienen que opinar, los que tienen que decir “no puede ser”. Por eso yo creo que la democracia, como antes les decía, es la solución. Cada ser humano es igual en dignidad, y eso es lo primero que tenemos, ¿lo aceptamos o no lo aceptamos? porque es que esto es lo primero que al terminar la Segunda Guerra Mundial nos dicen aquellos documentos que tendríamos que tener más de cabecera, porque empiezan diciendo: “todos los seres humanos son iguales en dignidad”, incluso los que acababan de perder la guerra. Todos somos iguales en dignidad, ¿lo aceptamos sí o no? porque si a continuación decimos “sí pero algunos son más dignos que otros”, y “aquí los que tienen un color más rubio como Xabi valen más porque son más típicos de la civilización occidental”… por favor.

Yo creo que ahora llega un momento de ir a las esencia de los temas. Y decírselo a los gobiernos, al gobierno español concretamente: “mire, hay cuestiones en las cuales creemos que se necesita una revisión profunda”, pacífica como deben ser las revisiones. Hace muchos años que utilizo eso de la evolución-revolución. Si no evolucionamos, llega un momento en que la gente dice “no podemos seguir viviendo de esta manera”, en esta precariedad, en un contexto donde las cosas son totalmente distintas y hay estas inmensas diferencias entre unos y otros. A mí ya no me gusta que la Liga española sea una liga que lleva un apellido bancario, por muy digno que pueda ser este banco -en esto no me meto-. No me parece bien, pero que a continuación veamos el Barcelona-Qatar, el Madrid-Emiratos, el Atlético-Azerbaijan… hombre, no son precisamente países ejemplares.

Estamos monetarizando todo. La consecuencia de esto es que tenemos a jugadores fantásticos –a mí me gusta el fútbol-, pero claro, los vemos todo el día de modelos, de no-sé-qué, vendiendo no-sé-cuántos,  etcétera. Todo esto va en contra de la dignidad de la figura del deportista y creo que tiene que revisarse. Tenemos que volver a las esencias, volver a decir que para nosotros todos los seres humanos son iguales en dignidad, que lo que queremos es un sistema democrático, donde sean los pueblos y no unos cuantos hombres los que manden, y que lo que queremos es que haya un sistema en el que cada ser humano pueda inventar su futuro.

Yo recuerdo que, y lo he repetido muchas veces, en el año 63 -estaba la guerra de Vietnam, había una situación realmente muy tensa en el mundo, se daban cuenta de que había otra vez un gran predominio de la hegemonía militar en lugar de la capacidad democrática en el mundo- hubo aquel discurso genial de John F. Kennedy en el que dijo que no hay ningún desafío humano que se sitúe más allá de la capacidad creadora de la especie humana. Él dijo: “nuestra esperanza es que cada ser humano es capaz de inventar su futuro”. Esto es lo que tenemos que hacer, que realmente sean los seres humanos los que inventen su futuro y los que marquen el diseño de su destino. No puede ser que aquí todo nos lo den condensado y que usted va por aquí, usted va por allí, ahora hacemos esto, ahora hacemos lo otro, ahora tomamos esta decisión en virtud de que tenemos estas mayorías, ahora hacemos esto porque lo pide la Unión Europea, el Banco Central Europeo, etc., no.

Desayuno informativo con Federico Mayor Zaragoza.

X.R.: Usted es un gran defensor de la mujer. ¿Qué papel cree que está reservado para ella en el siglo XXI?

F.M.Z.: Pues mira, ejercer un papel que es fundamental precisamente en virtud de las cualidades que le son inherentes. La mujer tiene un respeto inmenso inherente, esencial, hacia la vida. La mujer aplaza siempre el uso de la violencia. No quiere decir que no se indigne, no quiere decir que no diga esto no puede ser, pero aplaza el uso de la fuerza. Esto no lo digo yo, esto me lo dijo nada menos que Nelson Mandela hablando de la cultura de la paz en Pretoria en 1996. Me decía: “mire, esto necesita que haya como mínimo un 20-30% de participación femenina, pero nada de mujeres miméticas del poder masculino”. Es muy lógico, cuando vemos a veces a mujeres en el poder decimos oye, pero si parecen más hombres que mujeres. Es lógico, porque como nunca han mandado más que los hombres, cuando una mujer llega al pode piensa: ¿cómo se manda? como han mandado los hombres. Ahora ya no. Ahora empiezan ya muchas a mandar y a decidir y a actuar como mujeres. Ésta es la solución. En el momento en que haya esta igualdad, sea uno blanco, negro, hombre, mujer, la sensibilidad sexual que se quiera, etc., cuando cada persona sea respetada porque consideremos que tiene igual dignidad, sea joven o viejo, sea negro o blanco, hombre o mujer, de una religión o de otra, una ideología u otra, en este momento empezaremos a tener solución.

Yo desde luego creo que ahora todos tenemos que favorecer esta entrada, ya con fuerza, de la mujer en el escenario político. Para eso de momento tendríamos que hacer un gran clamor. Yo no soy partidario de otras formas de actuación más compulsivas, pero sí por ejemplo que, como ahora podemos, que hubiera varios millones de españoles que dijeran: “ahora nosotros queremos que se respete a la mujer”. Y por ejemplo, la Ley del Aborto no respeta. Ahora ya han quitado -era una barbaridad- lo de la obligatoriedad de tener un hijo incluso si se sabía que venía con malformaciones, pero es igual. Se trata de que a la mujer hay que respetarla igual exactamente que se ha venido respetando a los hombres. Por tanto no estaría mal que de momento dijésemos “bueno, estamos convencidos de esto, bueno, pues ahora vamos millones de ciudadanos a firmar a favor de la mujer”. Esto podemos hacerlo a escala española, europea y/o mundial. Es un paso sine qua non. Antes se lo decía: la mujer, la conciencia global, la ciudadanía mundial, sentirnos ciudadanos del mundo.

A.N.: Para ir terminando, percibimos que uno de los obstáculos para el cambio social es el cortoplacismo por el que se guían la mayoría de empresas y de administraciones públicas, incluso también en materia medioambiental. ¿Cómo se puede escapar de ese asistencialismo que, especialmente en tiempos de crisis, se presenta como la única solución existente?

F.M.Z.: Mire, yo siempre digo que una de las ventajas de mirar lejos es que hay que corregir el presente inmediatamente. La gente -yo creo que esto es un error frecuente- dice: “el futuro está muy lejos”, no no, el futuro es que empieza hoy. Para que el futuro sea distinto hay que cambiar hoy.

Es una vergüenza que en este neoliberalismo que en estos momentos impera, cortoplacista, digamos “ahora están yendo las cosas mejor”, pero se está fundiendo el Ártico, se está empezando a sentir el cambio climático en la Antártida, está subiendo el nivel del mar. Nos estamos jugando la habitabilidad de la Tierra, así de claro, y nosotros tan campantes. El cortoplacismo es precisamente la actuación hoy para evitar un futuro que tenga efectos irreversibles. El no retorno es una gran responsabilidad moral de la humanidad. Para eso debemos actuar hoy. Tenemos que decir “no, esto no podemos seguir consintiéndolo”. No puede ser que sigamos produciendo emisiones de anhídrido carbónico, que estas vayan en aumento, y que nosotros sepamos que no sólo es excesiva la emisión, sino cada vez la recaptura de anhídrido carbónico por parte del mar es menor, porque también estamos estropeando el mar. Lo estamos estropeando todo.

Mire, ésta es otra de las cosas que yo aconsejo: ¿Cómo puede ser que los parlamentos, que los gobiernos, no utilicen la inmensa experiencia y conocimiento que tienen en su comunidades docentes, en su comunidad científica, en su comunidad intelectual, en su comunidad artística y creadora? ¿pero qué es eso? Cómo puede ser que el señor Wert, en lugar de preguntar a los maestros y a las maestras, que son los que saben de educación -llevan toda la vida dedicada a ella-, o preguntado a los grandes pedagogos, o a las grandes instituciones especializadas como la UNESCO, que en lugar de eso traiga un informe PISA. Éstos son informes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD). No puede ser, estamos equivocados. Cuando en un parlamento van a tratar de energía nuclear, ¿por qué no invitan a los científicos especializados en el tema nuclear? Cuando traten de los transgénicos, que llamen a los especialistas, hay científicos en España magníficos.

Le digo todo eso para que veamos que el mundo sigue con unos parámetros de poder absoluto masculino. El mundo sigue pensando que en que hay unos cuantos que deben llevar las riendas y los demás solo mirar, pero todo eso yo creo que ahora se está terminando. Y lo tenemos que terminar pacíficamente, pero se tienen que dar cuenta de que ahora los ciudadanos ya no van a aceptar el que haya unos cuantos que les digan esto, o que tomen decisiones sin consultar a los especialistas, o que nos hablen de transgénicos sabiendo que hay toda una comunidad de científicos. Estos no deben estar nunca sometidos al poder, pero deben estar junto al poder para orientarle. En fin, que tenemos mucho que hacer ¿eh? [risas]

A.N.: …sí, bastante [risas]. ¿Qué significa resetear para el profesor Federico Mayor Zaragoza?

F.M.Z.: Pues ponernos a la hora. Para ello lo primero que tneemos que hacer es hablar del poder ciudadano. Este poder que no existía. Éramos invisibles, anónimos, personas atemorizadas. Fíjese que el primer párrafo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice “para liberar a la humanidad del miedo”, y ahora da la casualidad de que ya somos visibles, ya no tenemos miedo, ya sabemos expresarnos, tenemos conciencia global. Esto es resetear. Ponernos a la hora de un cambio que tiene que ser profundo, pacífico, pero tiene que ser ahora, apremiante, para que no nos aplacen más el que todos los seres humanos, en muy pocos años, podamos decir ahora sí, ya somos todos iguales en dignidad.


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3 Responses

  1. adrián dice:

    Qué entrevista más interesante!

  2. Carmen dice:

    Noraboa Arturo, por esta entrevista.
    Mayor Zaragoza é unha das mentes lúcidas que é preciso escoitar.
    Queda claro na entrevista que o cambio vai para longo, porque precisa medidas de calado que prexudican os intereses deses 85 que mandan, xa que pouco importamos os outros 3.300 millóns restantes. Por certo neses 3.300 millons hai moita xente que pensa que ten poder, cando non son mais que os peóns dos 85.

    • Arturo Nicolás dice:

      ¡Graciñas Carmen!

      Queda claro que eses peóns só terán poder se funcionan como bloque ou equipo. De non ser así, todo cambio será un espellismo.
      ¡Unha fonda aperta!

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