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Chisco Fernández: “Hay que dejar de pensar que la transparencia tiene riesgos”

6 Jun , 2014  

Texto: Xabier Rodríguez

Continuamos con la segunda entrega del especial que estamos realizando con motivo de la II Jornada sobre Impacto de la Ley de Transparencia en el Tercer Sectororquestada por AlgaliaA3 y Landín Informática, que se celebrará el próximo 19 de junio en Santiago de Compostela. 

Hoy conoceremos a la Asociación Pauta, una de esas pequeñas grandes organizaciones que buscan cada día hacerse oír en una sociedad donde lamentablemente no todas las personas disfrutan de las mismas oportunidades o derechos.

La fuerza motora de Pauta son los familiares de personas con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA), que luchan día sí y día también por el reconocimiento social de este trastorno neurológico. Porque las personas con TEA y sus familias también tienen derecho a una calidad de vida digna, y apoyar esta encomienda es sin duda la misión principal de Pauta.

Desde Madrid, la asociación se organiza a través de sus órganos de gobierno y representación, que son la asamblea general y la junta directiva. La dirección ejecutiva corre a cargo de su director, Francisco Fernández Camacho, Chisco, al cual tenemos el placer de entrevistar en Reseteando para que nos cuente sus impresiones sobre la Ley de Transparencia y cómo afecta ésta al tercer sector.


Xabier Rodríguez: El pasado mes de Diciembre se aprobaba la nueva Ley de Transparencia, donde se exigirá a la Administración pública, a cualquiera de sus cargos públicos y a organizaciones cuya información económica sea relevante, a facilitar sus datos económicos a la ciudadanía. ¿Qué opina de la nueva norma? ¿cree que realmente puede llegar a ser eficaz? ¿qué consecuencias puede acarrear para el tercer sector?

Chisco Fernández: Personalmente me parece que es una ley corta en muchos aspectos, pero no en el ámbito del tercer sector. Es cierto que hay mucha polémica con la monarquía, la política, etc. -en sí deberían tener unas exigencias mayores pero al final quedan ahí tibias-, pero creo que en el sector de las ONGs hacía falta que llegara una ley, por lo menos para marcar unos mínimos de transparencia. No debería hacer falta, porque por la propia idiosincrasia de las ONGs y por nuestra ética de trabajo, deberíamos ser transparentes. Con entidades como la mía, con un 70-80% de financiación pública, no debería hacer falta que nos recordaran que eso debe estar a disposición, no solo de las administraciones o los financiadores privados, sino de la ciudadanía en general, que son los que están financiando la gran parte de los servicios que prestamos.

Pero la verdad es que la realidad es bastante desoladora. Si visitas las páginas de las ONGs -no sólo las de las pequeñas sino también muchas de las grandes- no aparecen datos o es muy difícil acceder a ellos. Y por lo menos esta ley te dice cosas muy básicas y muy concretas: coloca en la web tu presupuesto, coloca en la web tu resultado presupuestario, coloca quiénes son los directores, los sueldos que tienen, etcétera. Son cosas muy básicas y creo que va a tener un buen efecto.

X.R.: La Asociación Pauta es una organización donde la transparencia goza de gran peso en su estructura organizativa. Teniendo en cuenta vuestra experiencia, ¿se puede decir que esta ley es una oportunidad de cambio para entidades del tercer sector? ¿cuáles son las claves para un cambio organizativo teniendo como base la transparencia?

C.F.: Sí. Puede ser el inicio, yo creo que tiene que haber un cambio cultural en las ONGs hacia una mayor apertura y una mayor transparencia y dejar de pensar que la transparencia tiene riesgos. Charlando con compañeros y otras organizaciones parece que tienen como miedo a dar demasiada información o airear las cosas que hacemos mal. Creo que seremos más creíbles de cara a la ciudadanía si también reconocemos nuestros errores.

Nosotros en Pauta tenemos abierto el blog del equipo de calidad a cualquiera persona que quiera entrar. En él analizamos todas las cosas que hacemos bien y las que hacemos mal o regular. No sé si entrará mucha gente pero aireamos nuestras vergüenzas de una manera correcta, ya que nunca va aparecer un dato confidencial o comprometido. No somos perfectos, y creo que tiene que ver con la cultura de decir que eso no es normal, pero todo lo contrario: creo que la imagen de las ONGs sale reforzada cuando se percibe que esta información esté accesible y sea fácil llegar. Acerca de nuestra web, la gente te lo dice: cómo me ha gustado ver los gráficos económicos que habéis puesto, cómo me ha gustado ver las actas que ponéis de las decisiones que tomáis, etc.. Creo que hay gente que ya estaba en ese camino y otra que no. Debería haber un cambio cultural en las ONGs hacia este respecto.

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También pienso que la transparencia tiene que llegar al conocimiento, a trabajar en red en cuanto a todo lo que es el conocimiento, como es mi caso, que somos especialistas en autismo. Evidentemente mucha gente que trabaja en el mismo sector o colectivos similares nos requiere esta información. También durante muchos años ha habido una especia de resistencia: esto es nuestro, es muy valioso y nuestra experiencia ha sido siempre muy buena siendo radicales en esto: aquí no se oculta nada, aquí puede venir cualquier a ver lo que hacemos, lo que un día es apoyar a una organización seguramente luego seremos nosotros los que pidamos apoyo en otro área donde sean más fuertes. Yo creo que en este sentido hay que ser radical, acabar con los PDFs protegidos. Además es inútil que lo que das en un curso no circule por ahí, es como la música o el cine. No hay que pelearse y hacerlo bien. Nuestro conocimiento lo ponemos a disposición. Creo que también es otro cambio cultural que hay que introducir y desde nuestra experiencia no se puede ser mejor en esto. Con menos recursos cada vez, necesitamos más aprovechar lo que otros han desarrollado para evitar toda la inversión que tienes que hacer en poner de cero algo. Y con las nuevas tecnologías esto es tan sencillo que tenemos que ir por ahí también.

X.R.: Hablemos de la dimensión externa de la transparencia: ¿cómo se lleva a cabo ésta de cara a la sociedad o posibles financiadores? Y en cuanto a la dimensión interna: ¿en qué se traduce la transparencia de una organización de cara a sus usuarios, los familiares de estos  o el propio personal de la entidad?

C.F.: Curiosamente creo que en muchas ocasiones la transparencia interna está casi peor que la externa. Mucha gente ha avanzado en la externa porque considera que los financieros se lo están pidiendo y lo hace porque sabe que si no, no tiene acceso.

Es sorprendente ver la cantidad de organizaciones o socios que no tienen constancia de las actas de su organización o de la junta directiva.  Me parece alucinante que un socio de una asociación democrática, una junta directiva elegida democráticamente -o se supone que es así- tenga que pedir las actas. Creo que la iniciativa tiene que partir de la propia organización, y ya no digamos el acta de una asamblea que es más importante.

Sin embargo, cuando doy cursos, o hablando con gente, es relativamente raro que se tenga información de las actividades y actas, o de qué se hace en esa organización: qué es lo que hemos hecho ahora, qué plan tenemos para este año, etc.. Creo que hay todavía mucho que hacer y esta ley no dice nada obviamente, pero creo que si nos puede ayudar un poco en ese sentido a cambiar el chip, pues bienvenida sea.


* Accede a más información sobre la II Jornada sobre Impacto de la Ley de Transparencia en el Tercer Sector pinchando aquí.

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