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Helena Ancos: “Necesitamos filtros éticos para avanzar en RSC”

6 May , 2014  

Texto: Arturo Nicolás

Uno de los principales cometidos de este blog es debatir y profundizar sobre cómo podemos mejorar la Responsabilidad Social Corporativa [RSC en adelante], una manera de entender la actividad empresarial basada en la atención a las dimensiones económica, medioambiental y social en relación a los grupos de interés -stakeholders- de cada organización.

Para hacer una fotografía detallada de la RSC actual en España hemos querido recurrir a una voz experta. Y es que pocas personas en este país son tan activas en la promoción e impulso de la RSC como Helena Ancos, Directora del Área de Responsabilidad Social del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI) de la Universidad Complutense de Madrid, además de Socia Directora de Ansari Innovación Social.

Lo cierto es que, además de la proactividad que transmite al poco de conocerla, lo que más admiro de Helena es la actitud crítica y coherente que muestra con aquello que ve que está fallando y que podría hacerse de otra manera y, quizás lo más importante: su asertividad a la hora de exponer sus puntos de vista. Juzgad vosotras/os mismas/os:

Arturo Nicolás.: ¿Qué sabor de boca te ha quedado tras el denominado #RSEncuentro, celebrado los días 3, 4 y 5 de abril en Vila-Real? ¿Qué destacarías y cuál crees que es la asignatura pendiente para futuras ediciones?

Helena Ancos: El #RSEncuentro ha sido todo un éxito en cuanto a participación y en cuanto al formato elegido con conferencias, microponencias, marketplace y actividades sociales. Ha puesto de manifiesto que hay necesidad de cohesión y de trabajo conjunto entre todos los actores de la RSE y me parece un formato idóneo para futuras ediciones.

Sandra G.

Helena Ancos, en su ponencia en la I edición del #RSEncuentro en Vila-Real en abril de este año.

A.N.: El pasado 26 de marzo impulsaste en Madrid la II edición de Activismo RSC, un foro multistakeholder cada vez con mayor prestigio. ¿Qué conclusiones rescatas del evento?

H.A.: La motivación de Activismo RSC es reflexionar sobre el poder de la sociedad civil como palanca de cambio de la RSC. Si podemos, a través de la RSC, de la fiscalización y exigencia de responsabilidades a los principales actores económicos y políticos, cambiar el estado actual de cosas.

La conclusión general sería que queremos cambiar las cosas, pero que todavía falta cultura de activismo en España. La sociedad civil comienza a organizarse pero nos falta cultura del diálogo y de la colaboración. No obstante, creo que es un movimiento imparable y en el ámbito de la RSC, hay cada vez más personas interesadas en venir al encuentro ActivismoRSC.

A.N.: Otra elemento que destaca en tu actividad reciente es el Primer Encuentro Mujer y Responsabilidad Social Corporativa en octubre de 2013. Inmediatamente uno piensa en planes de igualdad, liderazgo femenino, acceso a puestos de alta dirección, etc. ¿En qué momento estamos en el camino hacia la igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito empresarial?

H.A.: Por un lado, las mujeres ganarán visibilidad gracias a la Directiva de cuotas. Pero la crisis ha tenido consecuencias distintas para hombres y mujeres. Quizás el aspecto más letal ha sido el recorte del gasto público, que se deja sentir en el empleo público –el mejor empleador de las mujeres- pero también en los servicios sociales, tanto en la dimensión de la empleabilidad como en las políticas sociales que nos alivian en el cuidado de nuestros hijos y mayores, y lo tendrán también en nuestras pensiones. Sin embargo, si la tasa de paro –que en el segundo semestre de 2007 era prácticamente estructural para el hombre 6,1% y el femenino 10,5- ha tendido a igualarse –aunque las mujeres siguen estando en cabeza (23,3% frente a 22,4)- la tasa de actividad femenina subió siete puntos de 2005-2012 y cuatro de 2007-2011, y la masculina bajó dos puntos en este último período. Es decir, tenemos mayor capacidad de reacción, la crisis no ha frenado nuestras expectativas, pero tenemos que canalizarlas  hacia objetivos concretos.

A.N.: Hace justo dos años te planteabas en tu blog si acaso esta coyuntura económica estará fomentando más resiliencia y más RSC. Terminabas aquel artículo reflexionando que para que la RSC sea un éxito ha de servir para cohesionar por igual intereses de grandes, pequeñas y medianas empresas y ciudadanía. Entretanto, la resiliencia hará el resto. Tras todo este tiempo, ¿ha variado este planteamiento? De haber evolucionado, ¿en qué sentido lo ha hecho?

H.A.: Con la relación entre RSC y Resiliencia planteaba la oportunidad fallida de la RSC como instrumento para marcar una hoja de ruta alternativa al modelo económico imperante frente a la falta de eficacia y escasez de las políticas públicas acometidas durante la crisis.

Las políticas de austeridad han reducido a mínimos los presupuestos para el despegue de la RSC y no ya porque sean incompatibles, sino porque falta en la clase política capacidad de asociación entre la necesaria coherencia de las políticas y la gestión de riesgos. La penetración del discurso de la RSC en políticas públicas vitales para la recuperación económica ha sido nula.

No ha habido reestructuración industrial hacia sectores sostenibles, se han arruinado las renovables, no ha habido inversiones públicas para innovación, para un uso eficiente de recursos, ni tampoco se ha aplicado la RSC al sector exterior español.

Ante esta situación, decía que no quedaba otra alternativa que recurrir a la resiliencia de la sociedad civil y de los agentes en la base para salir de esta situación, de esta parálisis. La resiliencia es una consecuencia de la falta de iniciativas públicas y de la desafección política pero al mismo tiempo es una oportunidad para que la RSC se construya desde abajo.

A.N.: A mediados de abril conocíamos la propuesta desde la Comisión Europea de modificar la legislación vigente para que las grandes empresas, con más de 500 empleadas/os, estén obligadas a divulgar información social y medioambiental en sus informes. Aunque su intención parece no ser prescriptiva, sí es cierto que algunos sectores han dado la voz de alarma. De ser ratificada la propuesta, ¿qué consecuencias prevés a corto plazo? ¿supone esta directiva un paso más hacia una regulación más exigente en materia de RSC? 

H.A.: Creo que la directiva no va a cambiar sustancialmente nada el estado actual de cosas. Como bien dices no es prescriptiva, el umbral de reporte se ha establecido en empresas que ya están en su mayoría haciendo estos informes, muchos de los términos de la directiva son muy laxos con lo que las obligaciones de información se ciñen a pocas áreas. Creo que su impacto material va a ser mínimo.

A.N.: La voluntariedad de la RSC, dogma asumido por muchos sectores, es puesta en tela de juicio por otros. ¿Funciona la RSC sin regulación o por el contrario la ves todavía inmadura para ello?

H.A.: Creo que la RSC es inmadura en España. Se ha pretendido establecer un mercado de la RSC. Y cuando los mercados no tienen regulación ya sabemos cuales son sus consecuencias. La voluntariedad tendrá margen cuando haya escrutinio y control por parte de todos los actores.

A.N.: El símil del hámster en su rueda: ¿sigue la RSC reproduciendo viejos sistemas? ¿continúa perpetuando vicios que impiden un impacto real y duradero y se quedan en simple greenwashing?

H.A.: Sí, porque el mercado de la RSC es un mercado, no es ética hoy por hoy. Está funcionando con los mismos incentivos que el sistema capitalista que pretende cambiar. Dinero, cortoplacismo, hay conflictos de intereses entre los consultores y las empresas para las que trabajan, obsolescencia programa y mucha desigualdad estructural entre los distintos actores que trabajan en él. Hay muchos consultores muy atomizados, y luego hay grandes consultoras que son las que están marcando la pauta.

Para avanzar necesitamos varias cosas:

  • En primer lugar filtros éticos.
  • En segundo lugar, mayor colaboración y diálogo entre grupos de interés.
  • Educación para el cambio .

Y creo que no tenemos todavía estas tres cosas.

A.N.: Uno de los grandes retos de la RSC es instalarse en el universo de las pymes. ¿Cuál es tu receta para que la relación RSC-pymes funcione?

H.A.: Creo que las pymes viven alejadas de la RSC, pues del mismo modo que tenemos un sistema productivo dual (con un reducido número de grandes empresas muy potentes y con un elevado número de pequeñas y medianas empresas que luchan día a día por salir adelante), tenemos una RSE a dos velocidades.

La RSC necesita de perfecta capilaridad para avanzar. Las pymes aparecen capturadas en muchas ocasiones por medidas legislativas que tienen un desigual impacto en las grandes, medianas y pequeñas empresas y están asfixiadas por la falta de crédito. Creo que para que la RSC penetre en las pymes se necesita mucha mucha sensibilización y formación por los poderes públicos, olvidarnos de los reportes de sostenibilidad –que ha sido hasta ahora una de las políticas estrella de la Administración para fomentar la RSC en las pymes- y centrarnos en enseñar mejorar de procesos, de eficiencia, atención al cliente, etc.

NissanTradeLargo

Intensificar su presencia en las pymes es uno de los grandes desafíos actuales de la RSC.

A.N.: Según el informe La reacción del Tercer Sector Social al entorno de crisis, realizado por PWC, el Instituto de Innovación Social de ESADE y la Fundación La Caixa, las ONGs y las empresas están llamadas a establecer alianzas estratégicas para desarrollar proyectos con los que ambas partes salen beneficiadas. ¿Qué futuro vaticinas a esta ecuación que surge de la alianza ONG + Empresa?

H.A.: Creo que las alianzas ONG – Empresa son una necesidad aunque con incidencia desigual según qué ámbitos y zonas geográficas evidentemente. Las ONGs están en un momento crítico por su necesaria reorganización, porque tienen que repensar sus estrategias y porque necesitan financiación y también necesitan ampliar su base social. Algunos de estos aspectos son coincidentes con las necesidades empresariales y ambas pueden reforzarse y cumplir sus objetivos en la transmisión de conocimiento y experiencias mutuas.

A.N.: Afirmas que una de las mayores barreras a la disrupción es interna, está dentro de las propias empresas. Por otra parte, añades que las organizaciones tienden a evitar los conflictos porque, entre otros factores, conducen a menudo a puntos divergentes, lo que se percibe como ineficiente a corto plazo. Esto me lleva a hacerte la pregunta del millón: ¿cómo se cambia el chip del cortoplacismo por el del largoplacismo?

H.A.: Hay varias cuestiones que creo que hay que separar en esta pregunta:

  • Por un lado, las barreras internas son distintas según qué tipo de industria, por ejemplo en el sector tecnológico están más acostumbrados a innovar, a la crítica y a estar abiertos a nuevas ideas. Pero no es un problema de las empresas, es un problema en general del ser humano. Somos bastante cortoplacistas en nuestros comportamientos, nos falta una visión poliédrica del mundo y también somos muy malos aceptando las críticas aunque también es cierto que las criticas necesitan de un lenguaje asertivo. Nos falta cultura de diálogo en general y esto es fundamental en la empresa. Esto nos lleva a un cambio cultural y educativo.
  • Pero por otra parte,a nivel macroeconómico necesitamos otro tipo de incentivos para la transición hacia la sostenibilidad y el largo plazo. Y los ámbitos serían muchos: desde el medioambiente, la exigencia de responsabilidades medioambientales, acuerdos globales a nivel de clima, reestructuración industrial, (fomento renovables, industrias bajas en emisiones de carbono) hasta en mercados financieros.

A.N.: La promoción de la RSC por parte del Estado sigue siendo tímida. ¿Qué impide, bajo tu punto de vista, una apuesta más decidida?

H.A.: Si verdaderamente se apuesta por la Responsabilidad Social en todas sus dimensiones (transparencia, rendición de cuentas, apuesta por la diversidad, respeto a leyes, etc.) hay que crear ecosistemas favorables para que cale en todos los niveles administrativos, territoriales y sectoriales.

Creo que esto no se está haciendo por una visión cortoplacista y falta de visión de Estado de nuestros gobernantes, que además aparecen capturados por determinados grupos empresariales. Falta también mucha educación en la sociedad en el ámbito de RSC lo que impide una valoración crítica de muchas iniciativas.

A.N.: Afirmas que la sociedad civil cuenta cada vez más. ¿Cómo influirá esta circunstancia de aquí a unos años en términos RSC? ¿en qué se traducirá?

H.A.: La sociedad civil necesita organiza activarse: necesita participar de lleno en la vida política y ganar influencia. Esto implicaría en el ámbito de la RSC, poder construirla de arriba abajo y de abajo arriba; con fiscalización e incentivos promovidos por el comportamiento de la sociedad civil, como clientes, como consumidores o como actores en general, la RSC sí sería entonces un mercado con competencia, un mercado maduro más cercano a la ética.

A.N.: Acabamos: ¿Qué es para ti Resetear?

H.A.: Resetear es para mí renovarse completamente, empezar de cero.


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